El
cuatro de febrero estuve en la exposición de la Fundación MAPFRE
sobre el Impresionismo. Después de una media hora de espera, en la taquilla me
dijeron que tenía que esperar media hora más para entrar en la exposición de
los Impresionistas y Post-impresionistas. Mientras, tenía entrada directa a la
exposición Luces de Bohemia.
¿Qué
interés podía tener esa exposición?, pensé en ese momento. Pero no me quedaba
otra opción. Había esperado treinta minutos. Gracias, gracias por aconsejarme
“esperar” en las luces de Bohemia. Brillaban como el cristal. Me gustó casi más
que la de los impresionistas.
Comienza
con el cuadro del carromato gitano de
Van Gogh, junto al proverbio: Quien viaja mucho, aprende mucho. En tan sólo una
imagen y unas palabras ya estaba deslumbrado por la exposición.
El
color, la luz, los paisajes, etnias, culturas,… un viaje por Europa en la
planta baja del edificio MAPFRE. Cuadros que me llamaron la atención, La gitana y sus hijos de Courbet, el joven gitano de Charles Zacharie
Landelle, de 1872 y de repente el lienzo de Kees Van Dongen. No conocía a este
pintor hasta que en la exposición del Ermitage del Prado vi una obra suya y
busqué información sobre él. La imagen que me guarde y tuve en la pantalla unos
días fue precisamente la que ahora me he encontrado. La gitana de 1911. Hasta hice un dibujo en mi cuaderno de notas.
Ya
en la planta de la entrada encontré el Molino
de la Galette
(1884) de Signac. Una obra pastosa, llena de manchas de color, casi pintado
“con los dedos”.
Para
terminar, antes de salir y subir a los impresionistas (llevaba más de una hora
y sólo me habían “dejado” treinta minutos para pasar el rato), encontré la
bohemia en Barcelona. Muy bueno el retrato
de Rusiñol de Picasso, la escultura colgada atribuida a Picasso de Els Quatre Gats (1899). Pero no me puedo
quitar de la cabeza la mirada de Casagemas,
en carboncillo del Museo Picasso de Barcelona, quizás porque recordé el día que
me crucé en la exposición de Picasso del Reina Sofía (hace ya ¿seis años?) con
el magnífico óleo “impresionista” de Picasso de la muerte de Casagemas, con un orificio en la sien. Muerte, dolor,
luz, contraluz,… la mirada en carboncillo era la mirada de un suicida. ¿Cuánto
le quedaría de vida?
Entonces
la exposición de los impresionistas la ves de otra manera. Afectado por la vida
bohemias, por lo viajes, la oscuridad de las salas que dan paso a la luz y el
color del impresionismo y post-impresionismo. Porque están representados todos
los grandes maestros.
Y
surgen preguntas al ver las obras: ¿Dónde pintó Renoir el campo de plataneras en 1881?. ¿Por qué un rojo tan vivo, tan fuerte
en el retrato de Fernand Halphen de niño
realizado en 1880?. El salón de baile de
Arles de Vicent Van Gogh tiene unos colores planos como los de Gaugin ¿se
debe a la influencia de este?, ¿y los colores planos, apagados de la Marina con vacas de Paul Gaugin?, es de 1888
¿estaban juntos en Arles?
De
los nabis es sorprendente el blanco en Edouard Vuillard. Su obra En la cama de 1891 tiene color y
predomina la línea.
Y,
como ha pasado tanto tiempo, no recuerdo porque copié el título de La cena (1899) de Felix Valloton.